Como se mencionó en el artículo El Futuro de la empresa local (Sin
Fronteras, Edición Núm. 1, 2006), es mucho lo que las empresas locales
pueden hacer para asegurar su lugar en la nueva economía global. En
este artículo tratamos el tema del gobierno pues, sin lugar a dudas, es
el gobierno en el sentido amplio de la palabra, que define el marco
institucional dentro del cual operan las empresas. El Secretario de
Desarrollo Económico y Comercio, en el mencionado número de Sin
Fronteras, describió el conjunto de incentivos disponibles, lo que nos
permite tratar otros aspectos de la función del gobierno.
El marco institucional
Posiblemente
el problema más importante que confronta la empresa puertorriqueña es
la obsolescencia del marco institucional dentro del cual opera. Por
marco institucional nos referimos a las leyes, reglamentos,
procedimientos y organización que caracterizan al país y que se
refieren principalmente, aunque no exclusivamente, a lo que llamamos
Gobierno. Es lo que define las reglas de juego de una sociedad.
Un
reflejo de la obsolescencia institucional es, por ejemplo el proceso de
obtener permisos para la construcción y los múltiples pasos que hay que
dar para establecer una empresa, particularmente si tiene que pasar por
el proceso de obtener un Certificado de Necesidad y Conveniencia. Hay,
por supuesto muchas otras consecuencias de esa obsolescencia .
Esta
situación es la razón por lo cual en Puerto Rico los costos
transaccionales son extraordinariamente altos. Dicho marco
institucional fue diseñado para una economía que ya no nos caracteriza.
Lo que es peor, en los últimos años se han aprobado leyes que aumentan
dichos costos y que introducen un elemento de rigidez en el sistema de
gobierno, cuando deberíamos de estar propiciando mayor flexibilidad y
agilidad en las estructuras gubernamentales. Me refiero, por ejemplo, a
la ley de sindicalización de los empleados públicos.
Un primer
cambio resulta necesario para facilitar el desarrollo de la empresa
local es, por lo tanto, introducir cambios en el marco institucional
para adecuarlo a las necesidades de una economía que pretende
insertarse en la economía global. No transformarlo ocasionaría que las
empresas locales compitan en unas condiciones muy desventajosas.
Política y gobierno
Hay,
sin embargo, un tema que es aún más preocupante en lo que a gobierno se
refiere. Es la confusión entre nuestro liderato político de lo que es
partido y lo que es gobierno. Es bastante evidente que en Puerto Rico,
los temas de gobierno y de política pública se han manejado como
asuntos de los partidos. La situación por la que hemos pasado en los
últimos meses es el mejor ejemplo. Decidir, por ejemplo, la base sobre
al cual se aplicará un impuesto sobre las ventas y la tasa del mismo,
que son decisiones que mejor se manejan desde una perspectiva técnica,
se han majenado políticamente.
Es claro que para que la empresa
puertorriqueña pueda ser exitosa necesita un marco institucional
adecuado pero, para lograr esa transformación tan necesaria, la empresa
privada tiene que retomar el liderato en definir la agenda económica y
social del país. Le hemos delegado demasiado al sector político.
La política pública sobre la empresa local
Otro
tema que tiene que ver con la función del gobierno en el desempeño de
la empresa puertorriqueña se refiere a la necesidad de contar con una
política pública coherente sobre el futuro de la empresa local: ¿Qué
función desempeñará ? ¿Qué sectores son los que deben recibir mayor
apoyo? ¿Cuál debe ser la estructura óptima de incentivos y apoyos?
¿Cómo integrar a los distintos componentes del gobierno para viabilizar
un enfoque integrado y coherente? ¿Debe ser el tamaño de la empresa el
criterio que guíe la política?
Aunque en Puerto Rico han existido
programas dirigidos a las empresas locales, éstos han sido fragmentados
y se han desarrollado en un vacío. Nadie dudaría que Puerto Rico tiene
que atraer capital del exterior y que tiene que moverse a sectores como
la biotecnología, instrumentos médicos e informática, en que será
necesaria la inversión del exterior. Una política sobre el desarrollo
de la empresa local debería, por ejemplo, identificar cómo las empresas
puertorriqueñas pueden convertirse en parte de la cadena de abastos de
empresas multinacionales y cómo deberíamos de estar promoviendo la
creación de nuevas empresas locales para insertarse en dichas cadenas
de abasto.
Es evidente que las empresas puertorriqueñas son un
universo muy heterogéneo y que no pueden haber políticas "one size fits
all" . Por eso es que resulta tan importante que a nivel gubernamental
se provea el marco de política pública que reconozca esta diversidad y
la complejidad que conlleva. Es imprescindible también, que se
reconozca esta diversidad y la complejidad que conlleva. Es
imprescindible también, que se reconozca que contar con un sector
empresarial local es importante, no sólo por la estabilidad económica
que conlleva, sino también porque cumple con una importante función
social.
Sr. José J. Villamil de Estudios Técnicos, Inc.